| El marco legal, un aspecto
a tener en cuenta al hacer negocios en Internet
La legislación vigente que afecta
al comercio electrónico es de lo más variada,
ya que la peculiaridad del canal de venta hace que le
afecten leyes específicas como la Ley de Servicios
de la Sociedad de la Información y del Comercio
Electrónico (LSSI), así como otras más
genéricas como la Ley de Ordenación del
Comercio Minorista y la ley sobre Condiciones Generales
de Contratación.
Además, los sistemas de venta
empleados que pretenden fidelizar al cliente, promocionar
lo que se desea vender o llegar a nuevos mercados pueden
estar sujetos a la Ley Orgánica de Protección
de Datos de Carácter Personal (LOPD), la Ley
General de Publicidad y las leyes que regulan el comercio
exterior.
Adicionalmente, también pueden
afectar las leyes que regulan la propiedad intelectual
o industrial, en cuanto al uso de contenidos de la Red
o de software que requiera licencia de uso; el Código
Penal,
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en relación a los delitos relacionados
con las tecnologías de la información;
la obligatoriedad de estar registrados en el registro
de empresas de venta a distancia; el Código Civil,
en cuanto a las responsabilidades civiles por productos
defectuosos, garantías sobre los mismos y las
protecciones del menor y de la infancia; así
como las normas establecidas por terceros países
para poder desarrollar la actividad de referencia en
su territorio.
En este sentido, las leyes internacionales
también afectarán a la empresa si tiene
actividad fuera de su territorio como la obligación
de no cobrar impuestos nacionales. Éste es el
caso del IVA, que no se cobrará a los países
extracomunitarios y sí a los que lo tengan establecido.
También es importante tener en cuenta que la
legislación española y de la UE establece
como domicilio de la transacción el del cliente.
Lo mejor es estar adscritos a entidades de arbitraje,
así como a códigos de conducta que ayudan
a establecer un modelo legal, y a ofrecer confianza
a los clientes. |